Vivir experiencias en entornos naturales poco convencionales, donde la rutina se transforma en aventura, brinda a los niños una oportunidad única para aprender de forma colaborativa. Al superar desafíos físicos y descubrir la riqueza de la naturaleza, desarrollan habilidades, amplían su conocimiento y construyen recuerdos inolvidables. La salida didáctica se convierte así en una herramienta valiosa para vincular la teoría con la práctica.
Conscientes del
interés natural que los niños sienten por la vida al aire libre, visitamos el Centro Cultural Ypacaraí, un espacio suburbano de la ciudad que ofrece la posibilidad de combinar juegos y
aprendizajes en contacto con la naturaleza. Logramos observar, vivenciar y fortalecer algunos saberes previos, ampliando los
conocimientos en un entorno diferente y motivador.


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